Hoy al despertar, he decidido que quería ser vegetariana. Durante años siempre he admirado a las personas que eran capaces de tomar esta decisión y yo sentía que no podría lograrlo. Pero ahora pienso, ¿y por qué no? ¿Soy peor o más incapaz que el resto del mundo? La respuesta es no.
Siempre he amado a todos los seres vivos de este planeta, me encantan los animales, los adoro y disfruto con ellos, por eso me he sentido siempre tremendamente mal al alimentarme a costa de sus cadáveres.
Lo que me ha llevado a dar este enorme paso fue algo que sucedió anoche. Cenando en la torre de uno de mis familiares situada en el campo con un amplísimo terreno, apareció una rata. Una inofensiva rata que no hacía daño ni molestaba a nadie. El resto de la familia se alteró como si el mismísimo demonio se hubiera presentado. Yo insistí en que la cogiéramos y la dejáramos fuera, en la calle dónde no molesta a nadie. Pero ellos, desatando su instinto animal y su lado nada racional asesinaron al inofensivo animal, que sin ninguna culpa sufrió una dolorosa muerte. Ella estaba más asustada que ninguno de nosotros y huía despavorida intentando proteger su vida en vano.
No pude contener mis lágrimas y pensar lo triste que es que los seres humanos decidamos sobre la vida de otros seres vivos y por ser animales algo racionales nos creamos con derecho de matar.
Todo esto me abrió los ojos y decidí ser vegetariana. Tengo intolerancia a la lactosa y no me resultará tan difícil prescindir de algunos alimentos, ya que estoy acostumbrada a hacerlo. Empezaré dejando de tomar cualquier tipo de carne y de momento tomaré huevos, aunque no descarto dejarlos próximamente.Esta decisión ha llegado de diferentes maneras a las personas de mi familia. Mis padres están en contra por todos los mitos y problemas que supuestamente tiene el vegetarianismo. Otros aplauden mi iniciativa y desearían hacerla. Por lo tanto, no hay que lidiar únicamente con uno mismo sino con el entorno, no tan comprensivo como nosotros.
Pero aún así hay que defender aquello en lo que creemos y animo a cualquier persona que se encuentre en mi situación a que dé el paso y se le encienda la bombillita que le ilumine.
Gracias por la tan triste y cierta anécdota. Que bueno que decidieras cambiar de hábitos alimenticios. Es mejor para ti y para todos los pobres animales.
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